Hoy en día se ha debatido más respecto a cuál es la forma “correcta” de educar a los niños, es verdad que nadie te enseña a ser padre o madre, el estilo de crianza que se adopta es a veces una reproducción de la crianza que se tuvo o está basada en tratar de enmendar los errores vistos en nuestra familia. Si bien no existen recetas mágicas y estrictas en este andar, se han propuesto alternativas positivas con concepciones diferentes, que permiten un trato más digno hacia los niños y un mejor ambiente familiar, por ello aquí te contamos sobre la crianza respetuosa.

Familia llevando una crianza respetuosa

¿Qué se entiende por crianza respetuosa?

Es una práctica de crianza libre de cualquier tipo de violencia, está basada principalmente en el amor, la empatía, el respeto, la coherencia y un aprendizaje continuo. Es una forma de educar en la que no existen como tal los castigos, no se ve a los niños como inferiores sino como seres humanos con los mismos derechos que los adultos, por lo tanto, se les permite expresar y se validan sus emociones.

Esta forma de criar se amolda a la Teoría del Apego del psiquiatra infantil John Bowlby, quien sostuvo que el ser humano necesita contar con un apego seguro que garantice protección, amor y alimento para poder desarrollarse sanamente. Aunque casi siempre que se habla de crianza se piensa que aplica únicamente a las primeras etapas de desarrollo, la crianza respetuosa es aplicable a cualquier etapa evolutiva de los seres humanos.

Si tratar y hablar con cariño a las plantas les ayuda a crecer, imagina lo que puede hacer con las personas.

Anónimo

Bases de este estilo de crianza

Como se ha mencionado antes, está basada principalmente en valores, a continuación, te explicamos mejor cada uno:

  •  Amor: Aunque últimamente las muestras de cariño se han desestimado por asociarlas a vulnerabilidad o con no poner límites, esto no puede estar más errado, el amor es necesario, no temas mostrar afecto a tus hijos, abrázalos, acarícialos, escúchalos, diles cuán importantes son y que los amas.
  • Empatía: Ser comprensivos con sus necesidades, respondiendo a ellas de forma oportuna y amorosa. Aquí entra la validación de sus emociones, pues generalmente cuando un niño llora lo único que se intenta hacer es que se calme y que se calle, pero no reflexionamos respecto a que esa emoción surgió por una necesidad y que los niños no son como los adultos, ellos aún están aprendiendo cómo resolver o afrontar ciertas situaciones, por lo que lo único que necesitan es que los comprendas, los acompañes y posteriormente les enseñes.
  • Respeto: Respeto en todas sus formas, por lo que no hay castigos físicos o agresiones psicológicas, no obstante, se buscan otras alternativas más positivas pues no quiere decir que no se pongan límites, estos son sanos y necesarios.
  • Coherencia: No hay nada mejor que educar con el ejemplo, pues los niños aprenden de sus padres, por ello hay que auto observarse, no podemos pedirles algo que ni siquiera nosotros hacemos.
  • Aprendizaje continuo: La crianza es un viaje constante, no hay padres perfectos, sin embargo cada vez podemos aprender cómo mejorar la práctica con nuestros hijos, brindándoles herramientas y un ambiente seguro, que les permita crecer sanos y felices.

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